En el siglo XIX, el estadounidense Dr. Andrew Taylor Still desarrolló la osteopatía (del griego antiguo ὀστέον, ostéon, «hueso»). Esta forma de terapia holística se practica con las manos («manualmente»). La osteopatía busca encontrar la causa real de tus síntomas. Una causa que no tiene por qué estar justo donde sientes las molestias; también podría estar en otra parte del cuerpo totalmente diferente. El tratamiento de la zona diagnosticada tiene como objetivo aliviar o curar el problema. Para ello, estimulamos activamente los sistemas de regulación propios del cuerpo. La osteopatía se diferencia fundamentalmente de la fisioterapia y la quiropráctica. Sin embargo, dependiendo de la formación y la especialización del terapeuta, los límites entre ellas pueden ser difusos.